La actualización de un lector de códigos de barras te permite ahorrar unos 200.000 euros al año. Descubre cómo.

Conocemos el caso de un fabricante de alimentos de numerosas marcas conocidas que se topó con varios problemas al intentar usar un lector de códigos de barras para intentar dirigir las cajas de los envíos a diferentes áreas. Cada caja contaba con una altura diferente, por lo que se requería colocar el lector a una distancia y con un ángulo determinado con respecto a las etiquetas. De esta forma solo conseguía leer entre el 20 y el 30% de las etiquetas totales. Debido a este problema, el fabricante contrató a un empleado para que se dedicase a tiempo completo, en tres turnos, para hacer una ubicación manual de las cajas cuando fallaba el láser que leía las etiquetas. Además de esto, la compañía tuvo que hacer frente a devoluciones de cajas incorrectas que se habían hecho bajo la selección por medio del lector. Cada caja devuelta, no pudo venderse ya que se trataban de alimentos perecederos.

La compañía decidió cambiar el lector de códigos de barras por un lector basado en imágenes. El nuevo dispositivo permitía leer cualquier etiqueta estando en cualquier orientación dentro del propio campo de visión del lector, siendo este, de aproximadamente 30 por 30 centímetros. Aunque este lector lee desde la posición que tenía el lector antiguo, la velocidad de lectura se incrementó al 100%. Este nuevo lector permitió a la compañía ahorrar el mantenimiento y la dedicación total de tres empleados a jornada completa en tres turnos, así como las pérdidas por devolución de los productos que se enviaron por error, que eran la mayor parte de las pérdidas. Todo esto le supuso a la compañía el ahorro de 200.000 euros al año, aproximadamente. Ahora el fabricante considera cambiar la tecnología en las otras líneas de empaquetamiento.

¿Cómo actúa este lector con las etiquetas? El lector captura una imagen para posteriormente, generar algoritmos que permitan procesar dicha imagen para las demás etiquetas. Este algoritmo busca la imagen o patrón dentro de la etiqueta, identifica la orientación y la posición en el código para una fácil lectura. Los demás algoritmos trabajan con la calidad de imagen del código, diferentes materiales por los que están compuestos y superficies de las etiquetas.

A veces nos planteamos si hacer una fuerte inversión para modernizar las líneas industriales o el etiquetado en nuestros embalajes merecerá la pena. Todo esto es algo que debemos estudiar antes de tomar la decisión.  Cada empresa tiene una particularidad, no nos atreveríamos a decir que el ahorro sea el mismo, pero si se encuentra en una situación similar a la que comentamos, ¿por qué no modernizar los procesos?

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